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Anna Cerasoli, escritora y profesora:
“Todo cuanto nos rodea está hecho con las Matemáticas”
Profesora de una asignatura maldita, Matemáticas, se marcó un reto: narrarlas en forma de cuentos. Así surgió ‘La sorpresa de los números’ (editorial Maeva), una historia en la que un curioso niño aprende la trascendencia de los números y su aplicación a la vida cotidiana a través de su propia reflexión y de las enseñanzas que le transmite su abuelo, un maestro de esta disciplina ya jubilado. No es la primera vez que Anna Cerasoli narra historias protagonizadas por cifras. Su primer paso, ‘Los diez magníficos’. Con ella, experta en la materia no sólo desde este lado de la creación, sino también de la praxis (lleva más de 20 años impartiendo esta disciplina en diversos institutos de Italia), nos adentramos en un fascinante mundo pitagórico y literario.
POR ESTHER PEÑAS.
Con la utilidad que tienen las matemáticas en nuestra vida cotidiana, ¿cómo es que todavía siguen teniendo tan mala fama? Los motivos son varios; ante todo, existe el viejo prejuicio de que la cultura humanística tiene la primacía del valor formativo, tanto que personajes públicos importantes declaran su ignorancia en las matemáticas. En este punto se hayan todas las dificultades objetivas que la materia encuentra en la transmisión de su conocimiento. Estos apuros radican en sus contenidos abstractos, pero también en el hecho de que en la escuela la materia es tratada como un conjunto de nociones separadas de la realidad que se reducen a formalismos y cálculos estériles, y desgraciadamente fuera de ella no hay muchas ocasiones para aprender las matemáticas. Esto explica también el gran éxito que actualmente tienen los libros de divulgación.
Usted plantea una manera de enseñar matemáticas divertida, útil práctica. ¿Esta disciplina está abocada a ser explicada de manera que resulte aburrida y árida? En la escuela se pasa por alto la característica principal de las matemáticas, es decir, que son un instrumento para resolver problemas. Así, se mortifica su aspecto creativo y cautivante. Por esto resulta inútil, cansada y aburrida... Los programas escolares son anticuados tanto en los contenidos, como en los métodos de enseñanza. Además, se subestima la que yo llamo ‘las matemáticas del ciudadano’, las que sirven al ciudadano común para moverse con sentido crítico en la realidad en que vive. Las competencias científicas y el punto de vista racional hacia la realidad son indispensables para vivir de una manera consciente. Estoy pensando en el gran numero de personas que están a la merced de magos, adivinos, y fanáticos de toda clase.
Hay un pasaje del libro en el que usted expone que cada vez menos niños estudian Matemáticas en la Universidad. ¿A qué se debe, a la mala prensa, a la dificultad, al desconocimiento? Son pocos los estudiantes que en la escuela tienen la oportunidad de apreciar esta materia y conseguir una sólida preparación básica. Investigaciones de la OCSE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) nos dicen que los italianos y españoles de quince años están en los últimos lugares de las clasificaciones internacionales de las matemáticas. Esta ignorancia, junto con el desinterés, se agudizan al avanzar en los estudios hasta alcanzar una verdadera ruptura con la materia. Se entiende así por qué son pocos los que deciden hacer de las matemáticas su profesión, teniendo en cuenta el hecho de que otras facultades cientificas, sobre todo la informática e ingeniería, parecen garantizar más oportunidades de empleo. Por eso, la escuela debería actualizar los programas didácticos, introduciendo las matemáticas modernas, como la estadística, la probabiliad, la lógica, y la topología... Asimismo se deberían actualizar los métodos de enseñanza: el ordenador ha revolucionado la manera de hacer matemáticas. Algunos asuntos hoy resultan totalmente inútiles, mientras otros tienen gran importancia. Es un poco como lo que ha sucedido en la Biología: el invento del microscopio ha cambiado la manera de estudiar esta materia. Tampoco se debe temer perder competencias, el ordenador generará nuevas matemáticas, como siempre ha pasado, en la interacción entre el pensamiento y el instrumento que lo realiza.
El protagonista, Filo, es un niño francamente curioso. ¿La curiosidad es patrimonio de la infancia? Claro, esa es la edad del ‘¿por qué?’. El mundo está por descubrir. Y es la curiosidad, la que ejerce de brújula, la que nos hace seleccionar una ruta u otra. Ser curiosos implica una actitud en la que se admite implícitamente un estado de ‘falta’, y se reconoce al otro como portador de valor: se revela, es decir, humildad… Desafortunadamente, en la competencia que tiñe toda nuestra actividad, la humildad se ejercita poco.
El abuelo es un personaje clave en la historia. El hecho de la transmisión oral del conocimiento se realice de abuelos a nietos, ¿se está perdiendo en nuestra sociedad? La transmisión del conocimiento se está enfrentando a la tercera gran revolución: primero el invento de la escritura, después la prensa, y ahora la informática. Estamos muy lejos de la figura carismática del ‘maestro de vida’, que a la manera de Sócrates, transmitía, junto al conocimiento, una manera de enfrentarse al mundo. Pero en Internet se puede encontrar todo el conocimiento actualizado, en cualquier idioma y accesible a cualquier persona. Obviamente, lo que falta es el contacto dialéctico con el maestro, pero como siempre pasa, las máquinas no son en sí mismas buenas o malas todo depende del uso que se hace de ellas. Recientemente, el nacimiento de Wikipedia, la enciclopedia multimedia cuya redacción puede depender de cada uno de nosotros, promueve la interactividad y la participación activa. No se puede no aceptar los cambios. Claro, tener un abuelo como el de Filo es una riqueza inestimable. Lo entiendo de todas las cartas que recibo de los lectores.
Los números tuvieron menos calado social que las Humanidades, sin embargo, parece que éstas también están en baja forma. ¿Estamos en un periodo histórico en el que el conocimiento, ahora que está más cercano que nunca, no interesa? No, no creo que el conocimiento no interese, lo que sucede es que son pocos los que tienen buenos motivos para apropiarse del conocimiento. Se deberían crear buenos motivos.
A juicio, ¿cuál es la mayor aportación matemática al hombre? Es difícil decir cuál, porque todo lo que hay alrededor de nosotros está hecho con matemáticas, desde el ordenador con que estoy escribiendo, al teléfono celular que me permite comunicarme con personas que están en cualquier lado del planeta: sin las matemáticas estos objetos no existirían. Tampoco puentes, casas, medios de transporte… Se podría resumir diciendo que las matemáticas nos han regalado el desarrollo del pensamiento racional con que interpretar y construir la realidad. En definitiva, un método.
“Sólo los matemáticos piensan tanto, dicen siempre la verdad y lo que dicen no vale para nada”. El lenguaje matemático, ¿es una barrera insalvable para que esta materia sea divulgada? Las matemáticas, cuyos objetos son abstractos, no pueden evitar utilizar símbolos. El lenguaje simbólico aumenta la dificultad de comunicación, Sin embargo, para comprender un símbolo hay varias dificultades: cómo tiene que ser escrito, cómo tiene que ser leído, qué concepto representa, con qué sintaxis es utilizado por el ordenador… Y a menudo, en la escuela, justo por esto, se acaba por dedicar demasiado tiempo a ejercicios agotadores y repetitivos sobre símbolos (pienso en las mal afamadas expresiones), descuidando la aplicación de los conceptos en la resolución de problemas. Pero de esta manera, como alguien ha dicho, ¡se confunde el arreglo con la música! En cambio, tenemos que partir de lo concreto y llegar gradualmente a la abstracción para construir modelos matemáticos. Modelos que van a ser utilizados para interpretar la realidad misma, en sus varias formas.
Otro de los valores que trascienden en su libro son los juegos para niños. ¿Estamos adocenando a nuestro hijos con la consola o los videojuegos crearán mentes cuyo funcionamiento tenga su propia lógica? Sí, el juego es fundamental en el conocimiento. Aún en el mundo animal todo cachorro, a través del juego, simula la vida y aprenden a conocerla: un gatito que lucha con otro o lo asalta está aprendiendo como portarse en la vida real. Desgraciadamente, los humanos tendemos a pensar que aprender es una cosa ‘seria’, entonces en la escuela el juego esta prohibido. ¡Qué pena! Sí, también los videojuegos tienen su valor formativo, por ejemplo, enseñan a evaluar los parámetros de una situación, a tomar rápidamente una decisión, a utilizar el estado presente para prever otros futuros… Obviamente nos preocupan los que son violentos, tan parecidos a la realidad que podrían desviar al jugador poniéndolo menos reactivo hacia la violencia verdadera.
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