Cronica Social: Diario digital de Informacion Social
Última actualización: Edita Servimedia S.A. Nº 1612
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Un punto de partida para la independencia
Empleo con apoyo, un puente tendido a la empresa

Persona con discapacidad en su puesto de trabajo
El empleo para las personas con discapacidad es igual que para cualquier otro individuo. Es un punto de partida para la independencia, el inicio de una etapa de elecciones, sobre el ocio, la participación en sociedad, sobre la vida que uno decide tener. El empleo con apoyo es la herramienta necesaria para lograr que muchas personas con discapacidad cumplan con esa etapa en una empresa ordinaria, tal y como refleja este reportaje publicado en "Cermi.es".

BLANCA ABELLA

Lo ideal y deseable sería que una persona con discapacidad estuviera trabajando como tú y como yo en cualquier empresa; la sociedad tiene que ser consciente de que las personas con discapacidad tienen ese mismo horizonte, que es lograr un trabajo en la etapa adulta de su vida", afirma Borja Jordán de Urries, técnico del INICO y Coordinador del Programa ECA Caja Madrid.

El empleo con apoyo es una herramienta, pero a menudo ha sido ascendido a la categoría de filosofía de vida. "La filosofía del empleo con apoyo se basa en unos valores de equiparación de oportunidades para todos, de normalización, derecho a la ciudadanía plena, de participar y sentirse útiles en la sociedad", afirma Fernando Bellver, fundador de la AESE (Asociación Española de Empleo con Apoyo).

Pero si se trata de ofecer una definición concreta, recurrimos a la explicación de Jordán de Urries: "El empleo con apoyo es un modo de entender la inserción laboral de las personas con discapacidad, en el sentido de que se trata de proporcionar a la persona con discapacidad el entrenamiento y apoyos necesarios, previos al posicionamiento en el puesto de trabajo, y dentro del propio puesto de trabajo, para que esa persona pueda desarrollar lo más autónomo posible y cuanto antes el trabajo para el que ha sido contratado; además, por ese trabajo se le debe retribuir y dar todos los beneficios que tiene cualquier otra persona".

CINCO FASES

El objetivo es la empresa ordinaria. El instrumento para llegar, el empleo con apoyo. Y el camino se divide en cinco fases o pasos. En las primeras fases hay que buscar el empleo y preparar al trabajador, hacer una valoración del candidato. Y en las siguientes se elabora el análisis y valoración del puesto de trabajo, el entrenamiento y adaptación al mismo y, finalmente, el seguimiento y la valoración.

Esta filosofía, este movimiento internacional que comenzaba en los años 70-80 en Estados Unidos, Canadá y Australia, está en constante experimentación, según comenta Fernando Bellver: "Es una metodología muy viva que va incorporando innovaciones".

Y en los últimos tiempos se insiste en algunas de estas innovaciones, como es el hecho de que el preparador laboral no tiene que ser el factótum, como lo era al principio, ya que casi todo dependía de él. Ahora, nos cuenta este experto, se cuidan también otro tipo de apoyos, como son los apoyos naturales del entorno laboral y que son, básicamente, los compañeros de trabajo.

Ya no se limita al entorno en la empresa, el preparador entra de lleno en la misma y realiza también su labor en ese entorno más cercano: "El preparador tiene que formar e informar a los compañeros de trabajo para que sean elementos de apoyo útiles y justos en el éxito de la incorporación del trabajador", explica Bellver. De esta manera, dejará de ser una persona con discapacidad y será un compañero de trabajo más, como cualquier otro.

LA TRIPLE RESPONSABILIDAD

"Aquí hay una triple responsabilidad", asegura Jordán de Urries, que lleva más de 15 años trabajando e investigando en este campo. Se trata de implicar a los que realmente deben hacerlo y, según este experto, son la Administración, el mercado laboral de cada sociedad, y las propias personas con discapacidad.

En la primera pata del banco sitúa a la Administración, que debe asegurar un recurso eficaz, sostenido en el tiempo y flexible. Y, aunque reconoce el avance logrado con la aprobación en 2007 del Real Decreto 870/2007, apunta la necesidad de que las ayudas sean más flexibles y se mantengan en el tiempo. Para Jordán de Urries: "Alternativas en el sector privado, como el programa ECA Caja Madrid de su Obra Social, gestionado por INICO , están dando esta respuesta".

Existen otras cuestiones que deben revisarse, a juicio de este experto: "La Administración tendría que favorecer ayudas diferenciadas en función de la discapacidad, de la necesidad de la persona; no es lo mismo para un empresario contratar a una persona con un 33 por ciento de discapacidad auditiva que a otra con un 65 por ciento de discapacidad intelectual; tampoco puede suponer la misma ayuda económica, ni exigencias".

La segunda pata está en la sociedad y el mercado laboral, tal y como explica Jordán de Urries: "Una sociedad que se conciencia de que el paso natural de las personas a la edad adulta, el de cualquiera, es llegar a un empleo; nos ha pasado a todos, el día que empezamos a trabajar comenzamos a ser adultos; la sociedad tiene que ser consciente de que las personas con discapacidad tiene ese mismo horizonte. Y las empresas se tienen que concienciar de que son trabajadores válidos, porque lo demuestran. Hay muchas personas trabajando en un Centro Especial de Empleo (CEE), y funcionan, entonces ¿Por qué no van a poder saltar a las empresas ordinarias?".

La tercera pata del banco serían las personas con discapacidad y las organizaciones. Según Jordán de Urries, en el mundo de la discapacidad existe ya concienciación en torno a los derechos en la educación y la vida integrada. En cuanto al empleo, aún quedan algunos pasos por dar.

DOS CLIENTES

Fernando Bellver explica que para ellos, para la AESE y para la EUSE (Unión Europea de Empleo con Apoyo), existen dos clientes, el empresario y el trabajador con discapacidad: "Al empresario también hay que ofrecerle apoyo y colaboración, tenemos que aliarnos con él, no le desamparamos ante una experiencia nueva, innovadora, que requiere un seguimiento, porque a lo mejor tiene unos miedos, como los puede tener la familia, o el profesional; al empresario hay que ofrecerle ayuda, garantías, seriedad, seguimiento, incluso formación".

De hecho, la experiencia le ha demostrado que entre los empresarios tienen un aliado, no ofrecen resistencia al empleo con apoyo, al parecer el problema es el desconocimiento. Si no lo hemos hecho, aseguran algunos, es porque nadie nos lo ha pedido. Así lo cuenta Fernando Bellver, que explica: "En estos años hemos comprobado que los empresarios no son la dificultad, no han sido el problema.

Nos sorprendió cuando les preguntábamos la razón de que no hubieran contratado antes a un trabajador con discapacidad y nos contestaban que nadie se lo había pedido. El sector de la discapacidad estaba trabajando muy encerrado en sí mismo, en sus centros y no acudía a los empresarios con estas solicitudes".

Sin embargo, según la experiencia de muchos años en la AESE, los empresarios están interesados en contar con estos trabajadores: "La mayoría de las empresas que han colaborado con nosotros en el empleo con apoyo no están obligadas por ley; los empresarios no se mueven sólo porque la legislación les obligue, en esto hemos avanzado, el empresario quiere que la persona sea productiva, no le importa si tiene discapacidad".

En cuanto a la persona con discapacidad, es difícil o imposible establecer un patrón, tal y como explica Fernando Bellver: "El empleo con apoyo se aplica a distintos grupos y ninguno de ellos necesita el mismo sistema de acompañamiento; los que necesitan más apoyos son todos aquellos que tienen parálisis cerebral, discapacidad intelectual, jóvenes con daño cerebral, la enfermedad mental, porque necesitas hacer un seguimiento, aunque el apoyo puede ser más intermitente, pero has de tener en cuenta los factores psiquiátricos, la medicación… Para nosotros es importante hacer un traje a medida a cada uno, cada persona necesita su apoyo, en intensidad y en continuidad".

EL FUTURO

El Real Decreto llegó un poco tarde, pero ahí está. Bellver relata cómo trabajaban antes de existir esta norma: "Con una financiación muy eventual, de alguna manera como si estuviéramos en la clandestinidad". Sin embargo, y quizá por ello, la AESE es una asociación con gran peso en el ámbito nacional e internacional, al igual que la EUSE. Esa fortaleza les hace mirar siempre hacia delante e innovar.

Una de las más recientes es la creación de la Fundación Emplea, con la que pretenden contribuir a un mayor crecimiento del empleo con apoyo en nuestro país. La fundación constará de cuatro consejos, el más importante será el de los empresarios, seguido del de familias y usuarios, el de los profesionales, y el académico.

La decisión de incluir a empresarios y universidades se tomó con el fin de impulsar y transmitir en estos ámbitos los valores del empleo con apoyo: "Porque la discapacidad no es propiedad de los padres o del sector social, es un hecho natural que sucede en la sociedad y la sociedad debe asumirla, hacer frente a ella y complementar la desventaja que pueda existir en estos ciudadanos", afirma Bellver.

Para Jordán de Urries, ahora, el empleo con apoyo debe dar respuestas a aquellos que más lo necesitan, ir más allá: "Hoy en día el empleo con apoyo se extiende a prácticamente todos los tipos de discapacidad, incluso a otros sectores de población en exclusión, el problema no es que la metodología sea o no válida, el problema es el cómo y la cantidad de recursos que debo asignar a cada caso".

Según este experto, el futuro pasa por una revisión del Real Decreto para saber si los recursos están llegando y se distribuyen de manera adecuada. "Tengo muchas dudas en este sentido", asegura. De cualquier forma, lo que sí tiene claro es que cualquier decisión debe contar con la opinión de los profesionales: "Para tratar la eficacia de la gestión de estos programas, quien mantiene los niveles más altos es la AESE, que son los que tienen más experiencia en este sentido".

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