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Pamplona, centro de todas las miradas
¡A San Fermín pedimos..!
Multitud de personas ataviadas con trajes blancos y unos pañuelos rojos al cuello corren detrás de unos toros… Casi cualquiera es capaz de reconocer esta imagen sólo un instante después de verla, en televisiones, cuadros o fotografías. Sí, son los encierros de las fiestas de San Fermín, una de las festividades españolas más populares en todo el mundo y que, año tras año a partir del 7 de julio, congregan durante una semana a miles de personas en la ciudad de Pamplona.
POR CARLOS CARRASCO. La conmemoración de los sanfermines tiene su origen en las celebraciones medievales religiosas en honor a San Fermín, el primer obispo de Pamplona y copatrón de Navarra junto a San Francisco Javier. Se cuenta que San Fermín llegó a la ciudad pamplonica en el siglo III para evangelizarla y parece que consiguió su objetivo, pues el senador Firmo se convirtió al cristianismo junto a toda su familia. La leyenda narra que San Fermín murió en la ciudad francesa de Amiens, tras bautizar a cerca de 3.000 personas.
No obstante, la festividad del chupinazo y los encierros también encuentra referencias paganas en las ferias comerciales que tenían lugar en el medievo. Por aquel entonces, se celebraban encuentros entre aldeanos mercaderes y ganaderos que, con el paso del tiempo, terminaron desembocando en fiestas que incluían ferias, festejos y corridas de toros.
En los primeros años, la festividad navarra por excelencia se fechaba en el mes de octubre, pero los pamplonicas, cansados de la lluvia y de las inclemencias del tiempo propias del otoño, decidieron que lo mejor era trasladarla hasta el 7 de julio, unas fechas más propicias para una celebración multitudinaria en las calles. Así, desde 1591, todo aquel que se acerque a Pamplona en estas fechas de comienzo del verano, tiene que estar preparado para disfrutar de una de las festividades más singulares del panorama nacional.
Las fiestas comienzan con el tradicional y esperado chupinazo. Cada 6 de julio al mediodía, desde la casa consistorial de la capital de Navarra, se celebra el pregón que sirve de punto de partida. Todo aquel cargo o personaje público que se encargue de pronunciar el ansiado pregón debe terminar con las siguientes palabras: Pamplonesas, Pamploneses, ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín! A partir de entonces, Pamplona se convierte en una gran fiesta, en la que se suceden durante una semana fuegos artificiales, comparsas de gigantes y cabezudos y, por supuesto, el plato estrella de las fiestas: los encierros.
LA MAGIA DE LOS ENCIERROS
Esta actividad tiene su punto de partida en el trayecto que seguían los pastores de Navarra, desde La Ribera hasta la plaza mayor pamplonica, que se convertía de esta forma en un particular coso taurino. La noche anterior a la corrida, las reses eran llevadas por pastores ganaderos y algunos aldeanos hasta la arena. Comenzaron corriendo detrás de los toros, pero los más valientes se animaron a situarse delante. Lo que empezó siendo una actividad solo apta para los más atrevidos, fue adquiriendo popularidad hasta convertirse en el acto central de los sanfermines.
Los encierros se celebran todos los días durante la semana de festejos y consisten en un recorrido de 800 metros por la parte antigua de Pamplona. El trazado comienza en la cuesta de Santo Domingo, continúa por la plaza consistorial y finaliza en la plaza de toros de la ciudad. Cada encierro tiene una duración de entre tres y cuatro minutos y entre las reses y corredores que participan en él encontramos una manada de seis toros y ocho cabestros, seguidos por pastores que se diferencian por su brazalete verde. Antes de comenzar a correr los mozos participantes y los curiosos que miran desde la barrera entonan con solemnidad el “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición”.Después, el cohete anuncia el comienzo de la carrera.
Sin embargo, no todo el mundo esta capacitado para correr los encierros y son necesarias algunas normas y precauciones para evitar riesgos que puedan enturbiar la fiesta. Los menores de edad no pueden participar en la carrera y, por supuesto, está totalmente prohibido correr bajo los efectos del alcohol, salirse del itinerario marcado o colocarse en ángulos muertos o en los portales de las casas. Asimismo, son necesarias algunas precauciones como llevar el calzado adecuado, no pararse y, sobre todo, seguir los consejos de los corredores más experimentados. Para más información, en esta web se pueden encontrar todo tipo de recomendaciones para encarar de la mejor forma posible los encierros (www.sanferminencierro.com).
Ernest Hemingway fue uno de los principales embajadores de las fiestas de San Fermín en todo el mundo. Desde su primera estancia en 1923 junto a su esposa Hadley Richardson, el premio Nobel de Literatura repitió su vista a los sanfermines en varias ocasiones, la última de ellas en. El popular escritor estadounidense mencionó de forma novelada en su libro “Fiesta”, algunas anécdotas de su estancia en Pamplona durante los sanfermines.
Las historias que contaba Hemingway acerca de sus vivencias en Pamplona durante esta semana mágica han sido la mejor carta de presentación de las fiestas de San Fermín en todo el mundo y especialmente en Estados Unidos, desde donde cada año llegan decenas de turistas deseosos de revivir la experiencia del escritor y periodista. Hemingway fue uno de los primeros visitantes extranjeros que, prendado del espectáculo, acude a la capital navarra, en busca de diversión y emociones fuertes.
OTROS FESTIEJOS Y ACTIVIDADES
No todo en San Fermín son los encierros, pues durante la semana del 6 al 14 en Pamplona existen numerosas actividades alternativas, que poco o nada tienen que ver con los ellos. El riau-riau es una de las celebraciones más polémicas de los sanfermines, pues esta marcha al canto del Vals de Astray ha tenido que suspenderse en varias ocasiones a lo largo de su historia y lleva sin celebrarse desde hace casi veinte años. La controversia surge porque a través del riau-riau se intenta detener la comitiva de los altos cargos del Ayuntamiento pamplonica hasta la ceremonia religiosa que conmemora a San Fermín. Año tras año, el riau-riau es motivo de discusión y no se sabe cuándo volverá a celebrarse.
Otra de las actividades dignas de ser vista durante los sanfermines es el desfile de gigantes, kilikis y zaldikos. Todos juntos forman la llamada comparsa, compañía que recorre cada día las calles de Pamplona. Tadeo Amorena fue el encargado de crear estos gigantes en el año 1860 y están formados por cuatro parejas de reyes que simbolizan las cuatro grandes razas del mundo. La comparsa se encarga de bailar, animar la fiesta y convertirse en objeto de temor y risa de pequeños y mayores.
Para finalizar, a eso de las once de la noche, comienzan los fuegos artificiales, algo tradicional en muchos festejos, pero que en los sanfermines cobra un gran protagonismo al celebrarse concursos de espectáculos pirotécnicos entre las diferentes casas de fuegos artificiales.
En la medianoche del día 14 el famoso Pobre de mí pone punto y final a los festejos de San Fermín. Se acaba una semana de festejos, gigantes, encierros y juergas que permanecerá en la retina de unos pamplonicas y visitantes, deseosos ya de disfrutar del chupinazo que dé comienzo a los sanfermines del año siguiente.
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