La crisis financiera agrava otras
Más pobreza que nunca
Mientras los países desarrollados diseñan sus políticas para sofocar los efectos de la crisis financiera en sus economías, el número de personas que pasan hambre en el mundo -principalmente en África y Asia- alcanza la cifra récord de 1.020 millones de personas. Las ONG que trabajan en cooperación llaman a poner soluciones reales en vez de parches a una situación insostenible.
Almudena Hernández La crisis financiera internacional ha provocado que aumente el número de personas que pasan hambre en el mundo. Por ejemplo, sólo en la sección española de Cruz Roja hay un déficit de ocho millones de euros este año con los que habría que cubrir numerosos proyectos de seguridad alimentaria, fundamentalmente en África.
Por eso crisis también es haberse quedado viuda por culpa del sida, tener apenas lo básico para alimentarse y no poder cubrir las necesidades básicas de los hijos en una aldea africana, con preocupación por la sequía, las plagas de langostas, la violencia de la guerra y la corrupción política. Son algunos ejemplos reales de la otra crisis, la que padecen 1.020 millones de personas que pasan hambre en el mundo, la de los varios millones más de personas que subsisten con menos de un dólar al día, la de quienes quizás no son capaces de explicar qué significan los conceptos de tipo de interés, hipoteca, desempleo y vacaciones.
LA CRISIS COMO EXCUSA
En los últimos meses la opinión pública occidental se ha acostumbrado a justificar cualquier problema con la crisis. Ésta parece tener culpa de muchas cosas, pero no debe ser la excusa para explicarlo todo. Mientras Occidente se preocupa por el aumento del desempleo y la caída del consumo, poco parece interesar al mundo desarrollado que el precio del arroz en Sri Lanka, Myanmar, Kenia y Ecuador, el del mijo y el sorgo en Burkina Faso, Malí y Níger y del trigo en Bolivia y Pakistán, continúe tan elevado como hace dos años.
Es más, antes de que la desaceleración amenazase a los países ricos, África y Asia ya estaban en crisis. Primero hubo una mala cosecha de cereales. Después, los productores especularon con los precios, por lo que quienes debían alimentarse con esas producciones no pudieron hacerlo. Para colmo, la crisis financiera mundial acrecentó la tacañería entre los ricos. Y pese a que la pobreza se expande como la peor de las plagas en África, la diarrea es la principal causa de muerte por culpa de las carencias de sistemas adecuados de saneamiento, agua potable y alimento nutritivo e inocuo.
Lo destaca Jaime Bará, responsable de la Unidad de África de Cruz Roja Española, quien se muestra preocupado por la sequía en Kenia, Burundi, Sudán y Mauritania, donde hasta los animales se mueren de sed; por Etiopía y Somalia, que acostumbran a hacer frente a un conflicto armado y a situaciones de inseguridad alimentaria; y por Mali, donde las madres no tienen información ni agua y alimentos que dar a sus hijos malnutridos al borde de la muerte.
Según otra ONG, Oxfam Internacional, cada minuto un centenar de personas cae en la pobreza en el mundo por culpa de una crisis que además destruye empleo y asfixia las fuentes de ingresos. Lo dijo esta ONG con motivo de la reunión del G-20 en Estados Unidos el pasado septiembre. La directora general de Intermón Oxfam, Ariane Arpa, indicó que "los brotes verdes de la recuperación económica no han llegado a los países más pobres, que están hoy sufriendo de manera muy virulenta la depresión global". Y añadió: "En el tiempo que empleen los líderes del G-20 en cenar hoy, cientos de personas habrán entrado a engrosar la ya larga lista de la pobreza y se verán forzados a sobrevivir con menos de un dólar al día".
Por desgracia, el rostro de la pequeña Bayartsogt o de un niño africano desnutrido no son las únicas caras de la escasez. Quienes llevan años trabajando en cooperación, como Jaime Bará, afirman que la pobreza no se puede resumir sólo en una imagen, pues la dimensión de la inseguridad alimentaria es "enorme" y "mucho más importante que una imagen de un niño malnutrido". Por eso es tan relevante que la población se conciencie de que hay que colaborar con las ONG, más aún en estos tiempos.
A pesar de que las cifras de la desnutrición en el mundo han batido un triste récord histórico, también hay esperanza gracias a las pequeñas grandes aportaciones que se han hecho en los últimos años. Una de cada siete almas que pueblan el planeta Tierra tiene el estómago vacío, pero países como Ghana, Mozambique, Uganda, Vietnam, Tailandia y Turquía han reducido de forma significativa el número de personas subnutridas en los últimos cinco años. De ahí que más que papel mojado y una excusa, el trabajo por la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio -firmados por los jefes de Estado y de Gobierno en el año 2000- y la crisis financiera internacional sean, respectivamente, un reto y una oportunidad para cambiar el mundo que dejaremos a nuestros nietos. "Precisamente ahora es cuando hay que redoblar los esfuerzos", anima Jaime Bará, para quien "es indignante" que en pleno siglo XXI haya 1.020 millones de personas hambrientas cuando "hay recursos más que de sobra y disponibles para afrontar este problema".
MÁS DINERO PARA ARMAS
El responsable de la Unidad de África de Cruz Roja Española describe la realidad con varias comparaciones muy gráficas: "Se gasta más en armamento y en defensa y en cantidad de cuestiones accesorias que en prevenir el hambre". Y la solución, según Bará, no está tanto en las ONG, quienes no tienen "la llave" para el cumplimiento de los ODM, sino que requiere de "decisiones globales a nivel político".
En esta línea el director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ( FAO ), Jacques Diouf, apuntaba con motivo del Día Mundial de la Alimentación el 16 de octubre que una de las principales causas de esa situación es el sistema ineficaz de gobernanza internacional. "Existen programas, proyectos y planes generales que esperan tan sólo la voluntad política y los recursos para hacerse operativos", dijo.
Por eso Diouf ha pedido a los líderes mundiales que alcancen un consenso cuando se reúnan en Roma para la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria de Jefes de Estado y de Gobierno que tendrá lugar entre los 16 al 18 de noviembre. "Los líderes mundiales reaccionaron con contundencia a la crisis económica y financiera y lograron movilizar miles de millones de dólares en un plazo de tiempo muy corto. La misma acción enérgica es necesaria para combatir el hambre y la pobreza", aseguró el director de la FAO .
De momento, la comunidad internacional tiene un plazo que desvelará que ha faltado a su palabra. En 2015 expirará el tiempo para la consecución de los ODM y apenas se habrá hecho algo. Aún así, algunos tratan de ser positivos. "A fuerza tenemos que ser optimistas. Porque o reducimos drásticamente la desigualdad internacional y la proporción de personas que viven en situación de miseria y desamparo completo o la propia seguridad del planeta está en riesgo", sentencia el coordinador de la Plataforma 2015 y más, Pablo Martínez Osés. En 2050 la población alcanzará los 9.000 millones, incrementándose también, si no se toman medidas efectivas, el número de personas que pasan hambre.