Ejercicios mentales para cambiar en menos de un mes
‘Feliz nuevo día’, educación mental para 21 días
‘Feliz nuevo día’ (ed. Planeta) es un popurrí de información cuyo loable fin es el de animarnos a practicar una serie de ejercicios mentales para romper con viejos patrones y lograr cambiar parte de nuestro ser interno, en tan solo 21 días.
BEATRIZ SANCHO Anna Llauradó y Lena Mercadal avalan su teoría mediante la neurociencia para recordarnos que el cerebro tiene capacidad de aprender nuevas conductas y, por tanto, cambiar las antiguas. Esta base científica queda apuntalada por una mescolanza de las llamadas medicinas alternativas de las que, según reza en su biografía, Mercadal bebe concienzudamente.
El recurso utilizado del ‘supermercado de la vida’, y otros ejemplos, recuerdan mucho el famosísimo libro de ‘El secreto’ (Rhonda Byrne) y otro menos conocido, pero auténtico germen del anterior titulado ‘El poder de la atracción’ (Esther y Jerry Hicks). Y es que, aunque sea un cliché, ‘no hay nada nuevo bajo el sol’ y todo está contado y vuelve a ser relatado con distinta forma.
Por supuesto, la obra que tratamos no deja de ser un buen recordatorio de los poderes internos que poseemos y de que la fe puede obrar milagros. Es decir, ‘Feliz nuevo día’ sí puede ser la autopista para que muchos lectores logren vivir con más alegría, y cambiar todo aquello que no les guste de si mismos, aunque, tal y como apuntan las autoras, empeñándose en el intento y repitiendo los ejercicios, la nueva conducta, para que se grabe en nuestro cerebro como una programación novedosa.
El libro está escrito con sencillez, y se hace todo él ameno y muy comprensible, pero adolece de una profundidad de la que Llauradó y Mercadal prescinden y que, probablemente, es la que llevaría al consumidor del conocimiento ofrecido a creer en las nada desdeñables enseñanzas que se nos ofrecen procedentes, como hemos dicho, de la medicina general y las terapias alternativas.
‘Feliz nuevo día’ también llega acolchado por una historia de ficción en la que las autoras nos presentan, de manera pueril a la par que didáctica, cómo despertar cada mañana como si uno estrenara siempre el día y pudiera diseñarlo con la mente, o al menos la actitud con la que enfrentarlo. Sonreír, bailar, frases positivas, trabajos con colores, diseñar con la mente… son algunas de las herramientas necesarias para crear una feliz jornada cada despertar.
La obrita encierra buenas y sanas intenciones, pero podría haber incidido mucho más en las verdades universales a las que alude para acrecentar la fe del lector al practicar la tabla de ejercicios mentales que proponen, ya que da la sensación de que las pautas deben ser interiorizadas sin cuestionarse nada previamente. Mal que les pese a las autoras, no deja de ser un libro de autoayuda, un género subestimado por completo y que, por cierto, no tiene nada de patético, sino de terapéutico y autoconocimiento.