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Se reedita el Diccionario fraseológico de Julio Cejador
Manual para conocer mejor a los clásicos
Ediciones del Serbal vuelve a apostar fuerte por la solvencia de los buenos diccionarios, reeditando en esta ocasión todo un clásico, el ‘Diccionario fraseológico del Siglo de Oro’, una obra hercúlea del lingüista Julio Cejador y Frauca. La edición, revisada y mejorada, corre a cargo de Abraham Madroñal y Delfín Carbonell.:: “Las consignas no tienen ni la gracia ni la enjundia de una cita” :: “Las 1.500 palabras que manejamos son suficientes porque la gente tiene poco que decir”
ESTHER PEÑAS. Los hombres no siempre rinden el tributo adecuado a quienes más se han esforzado por comprenderlos mejor. Prueba de ello es el caso de Julio Cejador y Frauca (Zaragoza, 1864, Madrid, 1927), uno de los nombres internacionalmente más reconocidos en el plano de la lingüística. Por desgracia, no figura en el elenco de personalidades que asientan el inconsciente colectivo. Tampoco engrosa la lista de indispensables en la cultura popular, cada vez más reducida a tenor de los resultados que arrojan para los españoles los informes europeos.
Sin embargo, Cejador y Frauca era un tipo fascinante. Su querencia por desentrañar la magia del lenguaje le animó a conocer nueve lenguas antiguas y modernas: inglés, italiano, alemán, griego, latín, sánscrito, copto, armenio, hebreo y algo de turco. Mérito y constancia no le faltaba.
Fue profesor de otros egregios, como Ortega y Gasset, Pérez de Ayala o del vascófilo Julio de Urquijo, quien cometió la insensatez de dedicarse en cuerpo y alma a tratar de demostrar un argumento que tenía más de sentimental que de razonable, a saber, que todas las lenguas proceden del vasco.
Parte de su exhausto trabajo quedó sellado en un ciclópeo compendio de estilística del Siglo de Oro, un ejemplar en busca y captura desde hace lustros, ya que por más que se rastrease la pista, su huella se perdía en colecciones privadas. Gracias a Ediciones del Serbal, que reedita este ingente esfuerzo fraseológico, conocer un poco más a los clásicos españoles está en nuestra mano.
Pongamos por caso que alguien está leyendo a Cervantes (algo que, de por sí, es ya mucho suponer en tiempos en los que los lectores están más preocupados en empaparse de pseudomanuales para conocer cuáles y dónde están las zonas erógenas, o en disfrutar de las sombras de ciertos céfiros que en conocerse mejor a través de la mirada siempre irónica y perspicaz de los grandes). Pongamos, decíamos, por caso que alguien lee a Cervantes, y se topa con una frase común en las letras cervantinas que provocará cierto estupor en el lector: “echar un polvo”.
Gracias a este manual, cuya edición ha sido capitaneada por Abraham Madroñal y Delfín Carbonell, conocemos el significado que encierra esta expresión, que no es otra que la de ‘echar un trago’, mucho menos carnal que la que habrá asignado el lector moderno.
Es solo un ejemplo, pero el diccionario tiene otros igualmente suculentos e interesantes. Esta fraseología castellana nos resultará imprescindible para interpretar correctamente frases, locuciones y refranes del Siglo de Oro y, por tanto, para encontrar el origen de nuestros actuales fraseologismos. No sólo apto para eruditos, lexicográficos y estudiosos del idioma, este diccionario apela también a cualquier persona interesada en nuestra lengua y cultura.
Tras el ‘Diccionario de los soez’ y el ‘Diccionario panhispánico de citas’, el ‘Diccionario fraseológico del Siglo de Oro’ resulta otro tremendo acierto de una editorial que apuesta con firmeza más por el valor de los contenidos que ofrece que por pingües réditos económicos.
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