La cocina española expuesta a los norteamericanos
'Un viaje gastronómico por España’: rompiendo moldes
Al igual que los géneros literarios avanzan, también sufre su transformación el dedicado al arte del fogón, y de simples o elaboradas recetas ordenadas en un libro hoy nos encontramos con un sugerente formato que podríamos denominar road-food trip, haciendo alusión a las consagradas películas conocidas como road movies, en las que la trama se desarrolla en una carretera.
POR BEATRIZ SANCHO. Este es el caso de ‘Un viaje gastronómico por España’ (Temas de Hoy, 2009), que nace de una serie televisiva que persigue mostrar la cultura de la cocina española a los norteamericanos para que dejen de saltarse nuestro país en sus viajes a Europa y, añado, logren por fin localizar correctamente España.
Para tan original labor se ha contado con el enorme gancho de la bella estrella de Hollywood Gwyneth Paltrow, quien, por lo visto, es hija adoptiva de Talavera de la Reina y está enamorada hasta la médula de esta nación. Ella misma decidió unirse al tandem Mario Batali (reconocido chef italo-estadounidense) y Mark Bittman (crítico gastronómico de ‘The New York Times’ que endiosó a Ferran Adrià y lo convirtió en el primer chef a escala mundial).
El toque español a la obra, porque no podía faltar para que pudiera resultar, lo pone la actriz catalana Claudia Bassols (que habla nada menos que seis idiomas) y, todos juntos, se sumergen en un viaje, a lomos de un flamante descapotable, en el que saborean los platos típicos en diferentes lugares de diez comunidades autónomas. No obstante, el grupo indaga durante el camino en la elaboración de distintos productos, lo que hace mucho más amena y atractiva la lectura del libro.
Y es que en ‘Un viaje gastronómico por España’, además de las ineludibles recetas, encontramos un diario de viaje que abre los trece capítulos, diálogos jocosos de los cuatro protragonistas, una contextualización exhaustiva de los lugares que visitan, fotos curiosas y de gran calidad de la propia aventura y, por supuesto, anécdotas.
Mas lo que hace único esta obra es que uno la abre y se encuentra de repente una entrevista, por ejemplo, que realiza Paltrow y Batali a Frank Gehry, creador de la famosa estructura del Guggenheim de Bilbao, hablando sobre su construcción; a Juan Mari Arzak que les acompaña de tapas; al mismísimo Ferran Adrià que les espera en Madrid para almorzar con ellos o a Adolfo Muñoz que le prepara un cumpleaños inolvidable a Claudia en su propia casa.
Algo que no deja indiferente al lector es asistir a las compras de algunos de los protagonistas en almacenes tan emblemáticos como Zara y El Corte Inglés y la sutileza y agilidad utilizada para incorporar estos contenidos, con la correspondiente historia de los comercios, en una temática culinaria.
Asimismo, Paltrow, Batali, Bittman y Bassols visitan lugares emblemáticos (extraordinariamente explicados por la sensible pluma de Batali) como la Alhambra en Granada, el Alcázar de los Reyes en Córdoba, las bodegas del Marqués de Riscal y de Segura Viudas; la Finca de Gejo cerca de Salamanca en la que pudieron conocer de cerca el proceso de elaboración del jamón desde su inicio. Pero también recogieron ostras y mejillones en Tarragona y visitaron una fábrica de embutidos en Vic, entre otras muchas cosas que el lector podrá ir descubriendo.
En definitiva, estamos ante un libro no sólo repleto de recetas, sino de curiosidades que podrán cultivar a cualquier amante de la cocina y de la cultura, e incluso motivarle para que cree una ruta gastronómica hecha a su medida. En ella, además de degustar los platos en los sitios que cada uno se pueda permitir, cabrían las visitas culturales o a centros donde se desarrolla la materia prima que, posteriormente, compondrán los diversos manjares por los que luego el comensal rendirá pleitesía.
¿Quién, como Paltrow, no se ofrecería voluntario para participar en una road-food trip o viaje gastronómico en descapotable como este?