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Última actualización: Edita Servimedia S.A. Nº 1577
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Cooperantes y militares españoles aunan esfuerzos
La otra guerra de Afganistán

Afganistán
En los últimos meses, Afganistán y su población aparecen con asiduidad en los informativos de las televisiones y en las páginas de los periódicos. Casi un centenar de militares españoles han muerto en ese país. El Gobierno ha decidido aumentar el contingente destinado a un conflicto que parece no tener fin. Pero Afganistán sigue siendo un gran desconocido para los españoles, pese a la labor que allí desarrollan militares y cooperantes.

MAY MARIÑO. Las elecciones presidenciales en el país asiático celebradas el pasado 20 de agosto, las segundas democráticas de su historia, han permitido que la realidad de Afganistán sea algo más conocida por la población española. Como el hecho de que la mujer es una ciudadana de segunda categoría y que se trata del cuarto país más pobre del mundo.

No obstante, poco se conoce de la labor que hacen allí, a unos 7.000 kilómetros de Madrid, la decena de miembros de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) que trabajan intensamente para mejorar la situación de la población afgana. Su labor se concentra en la provincia de Badghis, a unos 600 kilómetros al oeste de Kabul. Desde su capital, Qala-i-Nao, los miembros de la Aecid coordinan los proyectos que se han establecido desde España para reconstruir y desarrollar la zona. Sus objetivos: salud, educación, gobernabilidad, infraestructuras y seguridad alimentaría.

Este reportaje publicadoen la revista "Perfiles" destaca la ingente labor de la Aecid en esta región que se considera como una de las más pobres de este país. El proyecto de construcción de un hospital en Qala–i–Nao con sala de parto, quirófano y una escuela de matronas y enfermeras es hoy una realidad. La Aecid, gracias a la protección de los militares españoles allí desplegados, ha conseguido la rehabilitación del antiguo hospital provincial y construido un nuevo pabellón equipado con hasta 110 camas.

De este proyecto, destaca la reconstrucción del pabellón materno infantil, femenino, pediátrico y sala de mal nutridos. Se trata de un gran avance, subrayan los cooperantes, ya que en Qala–i–Nao un recién nacido moría cada seis partos y de los que sobrevivían uno de cada cinco fallecía antes de los cinco años. Ahora, pese a que faltan cifras oficiales que lo corroboren, la situación ha mejorado gracias a la actuación de la Aecid.

“Estamos seguros que hemos aumentado el porcentaje de asistencia hospitalaria de partos, aunque eso de momento no implique que hayamos reducido la mortalidad infantil”, se lamenta Carlos Domínguez, coordinador de Salud de la Aecid para Qala–i–Nao, a la vez que recalca que los avances se ven a largo plazo cuando se materializan estos cambios en sociedades como la afgana.

EN BUSCA DE UNA GINECÓLOGA

Estampa típica en la puerta del hospital es la concentración de hombres que, en los escalones de la entrada antes y ahora bajo un templete de madera, esperan a sus mujeres a que terminen las revisiones médicas. Aguardan sentados o, sobretodo, en la posición característica afgana de acomodarse en cuclillas.

Ante esta situación, según relatan los cooperantes españolas, las mujeres afganas que tienen complicaciones y requieren inspecciones ginecológicas se oponen a que lo hagan los hombres médicos, a sabiendas de que sus maridos impedirán esa práctica.

Por ello, y a requerimiento del personal español que allí trabaja y por la sensibilidad mostrada hacia la mujer por parte de Chacón, la ministra aprovechó su interlocución con el gobernador afgano para instarle a que trabajen juntos para facilitar la llegada de una ginecóloga, de manera que las afganas se sientan más cómodas y seguras al acudir al médico cuando se encuentren ante problemas ginecológicos. Se busca así que caiga la cifra de que la proporción de madres que mueren en el parto, también de una de cada seis intervenciones, desaparezca o al menos se reduzca.

En el hospital trabajan unas 130 personas todas ellas de origen afgano, de las cuales mujeres suponen entre 20 y 30, cifra que oscila. Entre ellas están el director, el doctor Mohamedi, que es pediatra, y el director provincial de salud, el doctor Habibi, quien ejerce como cirujano también en el hospital.

Carlos Domínguez relata la imposibilidad de encontrar personal cualificado: “Badghis es una provincia remota, muy poco desarrollada, con falta de personal y con parte de la misma “controlada” por los talibán, por lo que no siempre se pueden encontrar recursos; y estos cambian con asiduidad. Además poder traer una mujer técnicamente cualificada de otra zona, distrito o provincia, implica movilizar a su familia para que le permitan moverse y asegurarle un salario superior debido a las condiciones”.

Dentro de este objetivo sanitario, otro programa ambicioso, y que poco a poco va logrando importantes frutos dentro de la salud de las mujeres, son las escuelas de matronas y enfermeras que la Aecid ha financiado. Estos centros están dentro del recinto hospitalario y en cuanto las matronas han salido la tercera promoción, a 20 alumnas –todas mujeres– por cada una de ellas. En la primera promoción de enfermería, 20 mujeres y 10 hombres se formaron en esta profesión que tiene su salida directa tanto en el hospital como en las siete clínicas rurales (140.000 beneficiarios) y el sistema de urgencias con ambulancias y vehículos de vacunación dispuestos por la provincia.

El hospital y su complejo fue un proyecto que se inició en 2006 y del que entre 2008 y 2009 se han beneficiado más de 40.000 pacientes, de los 435.956 que se estima que viven en la provincia de Badghis. Hay personas que aún no reciben esta ayuda de manera directa pero hay que tener en cuenta, destacan desde la Aecid, que cuando la cooperación española llegó en 2006 sólo el seis por ciento de la población tenía acceso al agua potable y no existía ni un solo kilómetro de carretera asfaltado ni sistema de agua y saneamiento o red eléctrica en toda la provincia.

Ahora hay 160 kilómetros de camino rural transitable todo el año gracias a los siete puentes y nueve badenes inundables construidos. Antes, con las lluvias y las nevadas había poblaciones que se quedaban aisladas largas temporadas. Además, en Qala–i–Nao, donde viven más de 20.000 habitantes, se han mejorado las calles con la pavimentación de siete kilómetros, flanqueadas por 10 kilómetros de acera y cinco de canal pluvial. El suministro de agua potable llega a toda la ciudad de Qala–i–Nao y, mediante cisternas de agua potabilizada y los 22 pozos construidos, a otros distritos de la provincia.

Además de estos proyectos centrados en la salud, la Aecid tiene entre sus objetivos el apoyo a la gobernabilidad local, la educación y la seguridad alimentaria. Para el primero, se construyó la escuela de funcionarios de la que ya han salido 120 alumnos. Este objetivo intenta radicar la corrupción tan asentada que existen en las instituciones afganas, el 85 por ciento de los cargos son corruptos debido al conflicto armado y al azote del narcotráfico.

ESPAÑOL EN LA ESCUELA

En la parte educativa, en los últimos años se han instalado 150 módulos de escolaridad temporal en todos los distritos de la provincia lo que ha beneficiado a 12.000 niños y niñas de Badghis que han podido ir a la escuela. En estas clases, muchos pequeños aprenden español, y como contaba un soldado español desplegado en la zona “saben demasiado”, ya que han aprendido a sobrevivir como sus padres y además saben leer y escribir y todo sin perder la picardía de ser niños.

Como potenciación de la educación infantil se han construido seis escuelas de primarias en zonas rurales que han dado formación a 2.100 estudiantes y se están construyendo tres institutos, uno de ellos femenino, que beneficiarán a 2.000 alumnos y alumnas. Estos datos contrastan cuando se habla de una provincia que es ligeramente inferior en territorio a la Comunidad Valenciana si bien destacan, ya que antes no existían y la tasa de alfabetización ronda el 30 por ciento, según cifras oficiales, pero cae a la mitad en lo que a la mujer se refiere.

De ahí que la Aecid se centre también en la mejora de la situación social de la mujer, a la que considera el verdadero motor para que prospere la sociedad afgana, con proyectos destinados a las féminas: cursos de alfabetización y promoción de la salud para 800 mujeres de 39 comunidades, centros de actividades (coser y tejer) en algunos distritos, y promoción de la radio para educar a través de las ondas.

En la búsqueda de la seguridad alimentaria los trabajos por la potabilización del agua, que era uno de los principales problemas de mortalidad, hay que sumar los proyectos para el desarrollo rural y el consecuente impulso a la agricultura y ganadería. Se han construido infraestructuras ganaderas y granjas avícolas con mujeres de manera que también se suma la mujer afgana al trabajo en el campo y se unen dos de los principales objetivos para el desarrollo del país. También se ha dado formación para en la protección contra plagas y la consecución de semillas resistente a las plagas y a los agentes externos.

Todos estos proyectos están coordinados por una decena de miembros de la Aecid que han decido irse al recóndito Afganistán, a soportar temperaturas máximas en verano de 50 grados y en invierno mínimas de –10. Junto a ellos, y formando la parte militar del Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT en inglés) de Qala–i–Nao están unos 300 miembros de las Fuerzas Armadas que se encargan de la seguridad de la provincia.

El trabajo de unos y otros es fundamental para el desarrollo de la región. Sin embargo, la situación de tranquilidad de la zona se ha ido deteriorado últimamente por el avance de la insurgencia y de los talibán, y los cooperantes, por órdenes de los militares, han tenido que reducir drásticamente sus movimientos ante la imposibilidad de garantizar su seguridad.

La Aecid ha firmado un acuerdo de entendimiento entre el Ministerio de Salud y el Ministerio de Finanzas mediante el cual existirá un compromiso 2009–2012 para un proyecto de reforma hospitalaria gestionado por el ministerio afgano con un presupuesto de 1.000.000 dólares anuales. Esto significa, concluía Carlos, todo un logro para la viabilidad y sostenibilidad del proyecto que España inició para los afganos y que los afganos deben cuidar por su propia su salud.

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